¿Quién no ha soñado con conocer París?







Si bien las fotos hablan por si solas, yo tengo la costumbre de acompañarlas con algún texto inspirado en la foto misma, es como una necesidad. 

En esta ocasión no se me ocurre otra cosa que decir que esta fotografía fue hecha en el Paseo Colón, estado Anzoátegui y me impresionó el hecho de que el resultado fue idéntico a lo imaginado semanas atrás pero esto es muy aburrido. Me propuse buscar en la web algo que describiera a París y me encontré con este poema de Tatiana Aguilera: Ella soñaba con París que cumple con el propósito inicial y además cualquiera, que no ha tenido la suerte de conocer esa ciudad, se puede identificar porque...¿Quién no ha soñado con conocer París?


Ella soñaba conocer París
caminar sus calles de cemento y adoquín.
Con sus labios color carmín.
besar las madrugadas de París.

Ella deseaba beber con su boca
la sustancia metálica de la Tour Eiffel,
languideciendo en el vientre acuoso del Sena
¡oh dulce! mademoiselle!

Deambular con su amado, libre, resplandeciente
por las calles estrechas de la place du Tertre.
Mezclarse con la magia iridiscente de los pintores
con sus pinceles, sus potes de pintura.
(De reojo guiñarle un ojo, al Moulin Rouge
de la mano de Toulouse-Lautrec).

En la diversidad y heterogeneidad de París,
saborear de los Campos Elíseos
el goce de la inmortalidad...

"Non, je ne regrette rien" gemiría la voz de la Piaf.

Ella soñaba derribarse desnuda, desprendida
en un campo de girasoles.
Con los grillos y mariposas cuidando de sus pechos.

Atrapar con sus hambrientos ojos,
el intenso ocre amarillo de van Gogh.
Mientras complacientes insectos
afanosamente urdirían, tejidos multicolores
que le vestirían complacientes, su marmórea desnudez.

Ella soñaba deambular, por las calles de Paris.

Ella soñaba visitar el museo de Orsay
eclipsando el ojo con las telas de Coubert.
Besar la ciudad infantil y maternal de Paul Éluard.
¡Oh!, añorado París.

Entre risas, caricias, besos cómplices
deslizarse en los cafés y bares de Montmartre.
Y en algún extraviado hostal de París
renunciar al ocaso de los años,
descifrando el aroma y latido de los deseos.

Ella soñaba...con los puentes de París.



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